EL DIÁLOGO INTERECLESIAL POR LA PAZ, DIPAZ, CELEBRA CON GOZO Y ESPERANZA EL LOGRO DEL ACUERDO FINAL, INTEGRAL Y DEFINITIVO ENTRE EL GOBIERNO NACIONAL Y LAS FARC-EP

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Bogotá, 24 de agosto de 2016

¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

“El Señor juzgará entre las naciones y decidirá los pleitos de pueblos numerosos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro ni a recibir instrucción para la guerra”. Isaías 2:4 (DHH).

¡El tiempo de convertir nuestras armas en instrumentos de paz ha llegado! ¡La promesa bíblica es un anticipo de este acontecimiento esperanzador que significa el logro de un acuerdo final entre el Gobierno Nacional y la Guerrilla de las FARC-EP! ¡Por eso es que hoy tenemos Esperanza!

Valoramos el compromiso y la persistencia de las delegaciones del gobierno colombiano y las FARC-EP por alcanzar un acuerdo que de fin a la confrontación armada. Poner fin a esta confrontación de más de 50 años representa un paso fundamental para encaminarnos como sociedad colombiana hacia procesos de Verdad y Justicia, Antimilitarismo, Noviolencia y Reconciliación. Por eso como DiPaz interpretamos el logro de un acuerdo final como un signo de los tiempos, como un momento oportuno, como una Buena Noticia que nos conduce hacia la transformación del conflicto en Colombia. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

Ha finalizado la etapa de conversaciones y ahora nos aguarda la implementación de los acuerdos, aquella experiencia que procura la vida plena, donde la mesa compartida este servida para todos y todas en cada región y territorio de nuestra Colombia, sin exclusiones ni discriminaciones, sin violaciones de derechos, sin revictimizaciones y sin atentar contra nuestra única casa común, don de dones, nuestra madre tierra. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

Afirmar este día histórico pone de manifiesto la necesidad de ir por más y lograr así que el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, instalen la mesa de conversaciones. Como DiPaz reiteramos nuestro llamado a la partes para hacer esto posible cuanto antes. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

En el camino que sigue con la implementación de los acuerdos reafirmamos nuestro rol profético de anuncio de las buenas nuevas como iglesias y organizaciones basadas en la fe. Como parte de la sociedad civil colombiana, conscientes somos que el posacuerdo demandará todo nuestro esfuerzo y compromiso como acompañantes y veedores que exigen la implementación de lo acordado. ¡Por eso es que hoy tenemos esperanza!

¡Sí a los acuerdos logrados!

Diálogo Intereclesial por la Paz, DiPaz

Pronunciamiento DiPaz-Acuerdo Final 24.08.16

 

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El  Diálogo Intereclesial por la Paz – DIPAZ-   Le dice Sí a los acuerdos logrados a través del proceso de conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC-EP

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En el marco de la refrendación de los acuerdos logrados a través del proceso de conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC El  Diálogo Intereclesial por la Paz – DIPAZ-   Le dice Sí a los acuerdos logrados a través del proceso de conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC-EP

Sí,  Porque el proceso de conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC-EP contribuyen a la búsqueda de la paz en Colombia.

Sí, Porque los acuerdos contribuyen a la  terminación  del conflicto armado que vive Colombia y que ha dejado más de ocho  millones de víctimas.

Sí,  Porque el desescalamiento del conflicto del último año entre el gobierno y las FARC-EP demuestran que sí es posible que vivamos sin la confrontación armada. En el último año las cifras del conflicto armado cayeron a niveles mínimos en 52 años.

Sí, Porque se está dando la oportunidad para que el pueblo colombiano se manifieste y diga “Sí” o “No” a los acuerdos logrados por el gobierno colombiano y las FARC-EP.

Sí, Porque existen mecanismos de participación ciudadana en Colombia, establecidos en la Ley 134 de 1994 que pueden ser usados para consultar a la ciudadanía sobre temas esenciales para la vida del país. Uno de los mecanismos es el plebiscito.

Sí, Porque el gobierno colombiano y las FARC-EP acordaron acoger como mecanismo de refrendación la decisión que profiriera la Corte Constitucional, la cual se presentó con la Sentencia C- 397 de 2016 “por la cual se regula el plebiscito para la refrendación del acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.”

Sí, Porque la Constitución Política de Colombia establece en su Artículo 22 que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento y el proceso de conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC-EP contribuyen a la búsqueda de la paz en Colombia.

, Porque es una oportunidad para dar una vuelta a la página en nuestra realidad colombiana, escribir un nuevo capítulo en el que empecemos a dirimir nuestras diferencias políticas de manera no violenta y que contribuyamos a una convivencia en paz entre nosotros.  

¿Y como persona cristiana por qué debo debo decir “sí” a la refrendación de los acuerdos?

– Porque los acuerdos son el fruto de un proceso de conversaciones entre dos partes que han mantenido una confrontación armada, dejando más de ocho millones de víctimas y una larga historia de violencia. El acuerdo buscan aportar a la terminación de este conflicto y dar pasos a la construcción de la paz donde no se valide el uso de la fuerza.

– Entendemos que “nuestra sociedad está construida sobre pilares de exclusión, injusticia, avaricia, impunidad, desigualdades y pobreza, que necesitan ser corregidas para que haya paz duradera. Estas cosas ofenden a Dios y volvemos a escuchar sus palabras a Moisés: -He visto cómo sufre mi pueblo. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy bien lo que sufren. Por eso he bajado, para salvarlos…-” Ex. 3:7-8

– Porque muchas de nuestras iglesias han sido víctimas del conflicto armado y quieren terminar esta etapa de su historia, con más oportunidades para trabajar la tierra y con libertad para anunciar el mensaje del Reino de Dios.

– Porque el evangelio de Jesús nos invita a ser dichosos construyendo la paz y no promoviendo la guerra. Mateo 8:9.

– Porque nuestras iglesias entienden que  “Dios es un Dios de paz; Jesucristo es Señor de paz (Ef. 2:14-17); su  Espíritu es Espíritu de Paz; su Reino es reinado de paz (Rom 14:17); su evangelio es la buena nueva de paz (Ef 6:15); sus hijos son hacedores de paz (Mt 5:9)”.

– Porque iglesias cristianas en Colombia entienden que su misión es ser la sal de la tierra y la luz del mundo (Mt 5:13) promoviendo acciones e iniciativas donde se reclama la justicia (Is 58:6-8), animan el perdón (2Cro 7:14), acompañan la recuperación de las heridas hasta sanar (Is 56:6-8) y proclaman la reconciliación (Salmo 85:10) contribuyendo a la transformación del país.

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DIÁLOGO INTERECLESIAL POR LA PAZ, DIPAZ.

Statement by the Inter-Ecclesiastical Dialogue for Peace (DiPaz) and members of the ACT Alliance Colombia Forum

Bogota, July 4th, 2016

Our churches and faith-based organisations are committed to providing accompaniment for the civilian population in the demobilization zones in the context of the Colombian peace-process, through the implementation of protection measures, peace education and reconciliation, and verification of the ceasefire and demobilization process.

On June 23, 2016, the Colombian Government and the largest guerrilla group in Colombia, the FARC-EP, made a Joint Statement[1] announcing their agreement on Bilateral and Definitive Ceasefire, End of Hostilities and Disarmament. The agreement defines 31 areas for the demobilization of the FARC over a period of 6 months[2]. As with the previous partial agreements, the bilateral ceasefire and disarmament will begin to operate once the final peace agreement is signed, which is expected to occur within the next few months.

We welcome this agreement and recognize its importance for building a just and sustainable peace in Colombia. At the same time we are concerned about the implications for the local civilian population of the establishment of these Demobilization Zones, and the risk of incursions by other armed groups into the territories where the FARC has traditionally had a presence. We believe there is an increased risk of confrontation in these areas between other non-state armed actors, such as post- or neoparamilitary groups and the ELN  guerrilla group.

Since July 20 last year, when the FARC-EP guerrilla declared a unilateral ceasefire, the members of the Inter-Ecclesiastical Dialogue for Peace (DiPaz) have conducted pastoral visits to verify compliance with the ceasefire. During these visits we have witnessed the vulnerability of the civilian population in the territories and as we have expressed in a previous statement[3], we are deeply concerned about the huge challenge that this vulnerability, as well as the continuity of paramilitary structures and the prolongation of the armed confrontation between the national government and the ELN, represent for the implementation of the Final Peace Agreement.

The civilian population that lives in the demobilization zones has also expressed uncertainty, fear and anxiety over the peace-process, in particular regarding the demobilization process.

This situation has already caused concern among churches and faith-based organizations internationally. The Central Committee of the World Council of Churches (WCC) has committed to “studying – in collaboration with the ACT Alliance and other ecumenical partner organisations – ways of supporting and promoting the effective participation of churches, religious organisations and civil society in the following stages of dialogue between the Colombian Government and the FARC-EP” [4].

At this historic moment, when we have the opportunity to put an end to one of the longest running armed conflicts in the world, churches and other DiPaz member organisations consider that it is of vital importance to provide accompaniment for the civilian population, through the implementation of protection measures, pedagogical actions for peace and reconciliation, and verification of the ceasefire and demobilization process.

To do this, we the members of DiPaz, and members of the ACT Alliance Colombia Forum are committed to establish Humanitarian Protection Houses in some of these zones, with permanent national and international presence and accompaniment to the communities, and to contribute to their protection, while also urging the government and local, regional and national authorities to implement the necessary measures to maintain safety and security in these territories. We appeal to the international community to act as an observer of this process with the goal of safeguarding the rights and protection of the civilian population.

END

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  1. Asociación Menonita para la Paz, Justicia y Acción Noviolenta (Justapaz)
  2. Comisión de Paz del Consejo Evangélico de Colombia – (CEDECOL).
  3. Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
  4. Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (CONPAZ)
  5. Concilio de las Asambleas de Dios de Colombia (AD)
  6. Confraternidad Carcelaria de Colombia
  7. Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI)
  8. Corporación para el Desarrollo Social Comunitario (CORSOC)
  9. Corporación Universitaria Reformada (CUR)
  10. Fundación Menonita Colombiana para el Desarrollo (Mencoldes)
  11. Fundación Universitaria Bautista (FUB)
  12. Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora de Lourdes, Colombia.
  13. Iglesia Evangélica Luterana de Colombia (IELCO)
  14. Iglesia Presbiteriana de Colombia (IPC)
  15. Movimiento Estudiantil Cristiano de Colombia (MEC)
  16. Visión Mundial Colombia

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                         Colombia Forum

  1. Lutheran World Federation (LWF)
  2. Lutheran World Relief (LWR)
  3. ICCO Cooperation
  4. Christian Aid
  5. Swiss Church Aid (HEKS EPER)
  6. Diakonie Katastrophenhilfe (DKH)
  7. Church of Sweden
  8. Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio (CREAS)

___________

[1]http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/documentos-y-comunicados-conjuntos/Paginas/Comunicado-Conjunto-No-75-22-junio-2016.aspx

[2] The “Transitory Normalization Zones” as these demobilization areas are called, have three objectives: facilitate the end of hostilities, guarantee disarmament and contribute to the transition of FARC-EP combatants to civilian life.

[3]https://dipazcolombia.wordpress.com/2016/06/23/dipaz-manifiesta-su-alegria-y-su-esperanza-por-lo-que-significa-el-historico-comunicado-conjunto-75/

[4]http://www.oikoumene.org/es/resources/documents/central-committee/2016/statement-on-colombian-bilateral-ceasefire-agreement

 

Originalmente publicado en: http://actalliance.org/

Ver en: http://bit.ly/2bvX3U9

 

Comunicado DiPaz: sobre los protocolos y anexos del acuerdo sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas acordado entre el Gobierno Colombiano y la Guerrilla de las FARC-EP

5 de agosto de 2016

Comunicado DiPaz protocolos

“Ellos forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en herramientas para podar.

No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra.”

Isaías 2:4 (NTV)

 

El Diálogo Intereclesial por la Paz, DiPaz, saluda el anuncio sobre los protocolos y anexos del acuerdo sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas acordado entre el Gobierno Colombiano y la Guerrilla de las FARC-EP, que se divulgó hoy, en comunicado conjunto No. 83 leído por los Garantes Internacionales del Proceso.

El anuncio se da en el momento que dos misiones de delegadas y delegados de DiPaz, junto con acompañantes internacionales, se encuentran en los departamentos de Cauca, Antioquia y Chocó explorando y diagnosticando la situación comunitaria e institucional, la de actores privados, de seguridad y protección, climáticas y de infraestructura en el entorno dos Zonas Veredales Transitorias de Normalización y un Punto Transitorio de Normalización.

Las misiones pretenden contar con un diagnóstico que sirva para el diseño de propuestas de acción como ciudadanía en la verificación de los acuerdos sobre cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y dejación de armas.

Las comunidades afectadas por el conflicto social y armado, las lideresas y líderes religiosos han expresado su compromiso con la implementación de los acuerdos, así como sus temores por la ausencia de información clara y una pedagogía de paz que profundice las dimensiones de lo acordado y sus implicaciones en la construcción de paz en los territorios.

DiPaz reitera su compromiso con todas sus capacidades materiales, éticas y sociales en los territorios donde sus iglesias y organizaciones apoyan a las comunidades en la construcción de la paz con justicia, con la verificación en el cumplimiento de los acuerdos que se alcancen en la mesa de conversaciones de La Habana.

DiPaz reitera su llamado al gobierno y al ELN a iniciar la mesa de conversaciones con la agenda ya acordada.

 

Diálogo Intereclesial por la Paz en Colombia

Consejo Mundial de Iglesias: Declaración sobre el acuerdo bilateral colombiano de cese al fuego

A continuación publicamos la declaración del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) en relación al cese bilateral al fuego en Colombia:

CMI

El Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), reunido en Trondheim, acoge con satisfacción la noticia del histórico acuerdo bilateral de cese al fuego celebrado por el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), en La Habana, el 23 de junio de 2016. Como uno de los últimos pasos antes de alcanzar un acuerdo de paz completo, la conclusión del Acuerdo de cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo es un hito importante en el camino hacia la paz en Colombia y en la región, después de más de medio siglo de conflicto en que se estima que 220 000 personas han perdido la vida y casi 7 millones han sido desplazadas. Este acuerdo es una señal de esperanza para el mundo entero al ofrecer la perspectiva de poner fin a la insurgencia más longeva del hemisferio occidental.

El CMI se une a las personas e iglesias de Colombia para celebrar este acuerdo entre el gobierno y el mayor de los grupos armados de oposición de Colombia, y pedir su aplicación plena y eficaz. Junto a ellos oramos para que este acuerdo cree un entorno en que las injusticias de larga data y los agravios sin resolver que han alimentado este conflicto puedan solventarse de forma pacífica y sostenible. Esperamos que ponga fin a las matanzas, ataques y amenazas contra los defensores de los derechos humanos y activistas sociales, así como a los secuestros, desapariciones, torturas y demás violaciones de los derechos humanos que tanto han marcado la historia de Colombia. Que Dios guíe al pueblo colombiano al arrepentimiento, el perdón y la reconciliación.

El Comité Central del CMI insta al gobierno de Colombia a implicar plenamente a las iglesias y a los representantes de la sociedad civil, sin olvidar a las mujeres promotoras de la paz, en los procesos de supervisión del desarme, la consolidación de la paz y la reconciliación, y la construcción de una paz justa en el país. El movimiento ecuménico mundial seguirá acompañando al pueblo colombiano y a sus iglesias en este proceso.

A la luz de la reunión mantenida entre el secretario general del CMI y su presidente para América Latina con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el 7 de septiembre de 2015, el Comité Central del CMI se compromete a estudiar –en colaboración con ACT Alianza y otros asociados ecuménicos– maneras de apoyar y promover la participación efectiva de las iglesias, las organizaciones religiosas y la sociedad civil en las siguientes etapas del diálogo entre el gobierno y las FARC-EP, y en el inicio de las conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como a acompañar el proceso posterior al acuerdo consistente en su aprobación, aplicación y verificación de cumplimiento.

En el contexto de la peregrinación de justicia y paz, el Comité Central invita a que se considere la posibilidad de que una delegación ecuménica realice una visita posacuerdo a Colombia y de que se celebre en ese país la próxima reunión del Comité Central del CMI o de su Comité Ejecutivo, como muestra de ese acompañamiento.

Hacemos un llamamiento a un compromiso renovado por parte de las iglesias miembros del CMI y de sus asociados ecuménicos para acompañar y apoyar a las iglesias y a la sociedad colombianas en este viaje y en sus esfuerzos para contribuir a construir la paz en su país.

Apoyo del Bundestag alemán al Proceso de Paz en Colombia

El parlamento alemán (Bundestag por su traducción a ese idioma) expidió una resolución de respaldo a los diálogos entre el gobierno colombiano y las Farc.

Ver documento completo del parlamento Alemán

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El documento inicia con la afirmación: “El Bundestag aprobó lo siguiente: La reciente firma del acuerdo sobre el cese al fuego bilateral y la dejación de armas de los rebeldes, constituye para el gobierno colombiano y la guerrilla FARC un logro determinante en el camino hacia la paz”.

Además el pronunciamiento hace énfasis en torno al proceso de negociación con el ELN: “El Bundestag Alemán recibe con satisfacción el anuncio de que igualmente se inicien dialogos formales de paz entre el gobierno colombiano y el ELN (Ejército de Liberación Nacional). Sin la participación de este último grupo de rebeldes, la paz quedará incompleta”.

Así mismo advierte sobre el tema de las Bandas Criminales: “Observamos con preocupación la presencia creciente de grupos neoparamilitares en muchas partes del país. No debe permitirse que bandas criminales expandan su poder. Existe, el riesgo latente de que se incremente su influencia en los antiguos dominios de las FARC”

El Parlamento Alemán anima a la sociedad colombiana en los temas de construcción de paz al mencionar que: “El Bundestag Alemán considera que el proceso de paz en Colombia va por buen camino, y comparte la esperanza de las colombianas y los colombianos de que el conflicto armado termine definitivamente. En este sentido, insta a todas las fuerzas políticas de Colombia y a la sociedad de ese país a que presten un aporte constructivo para que termine la violencia y apoyen activamente el proceso de paz.”

El Diálogo Intereclesial por la Paz (DiPaz) celebra el anuncio que también es fruto de las relaciones sostenidas con el gobierno de Alemania.

 

DiPaz manifiesta su alegría y su esperanza por lo que significa el histórico Comunicado Conjunto #75

Bogotá 22 de marzo de 2016LOGO DIPAZ

 

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14: 27, RVR1960)

El Diálogo Intereclesial por la Paz manifiesta su alegría y su esperanza por lo que significa el histórico Comunicado Conjunto #75 sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la Dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de Derechos Humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.

Celebramos y afirmamos con esperanza el camino que continúa con este anuncio. Es un acto que tiene trascendencia para Colombia y el mundo. Se trata de poner punto final a una confrontación armada entre el Estado Colombiano y la guerrilla de las FARC-EP por más de medio siglo. Para las iglesias y organizaciones basadas en la fe que conformamos DiPaz representa un signo de los tiempos y una Buena Nueva. Este acuerdo constituye un paso importante de acciones noviolentas en Colombia que implican no solo el silenciamiento de las armas, la no afectación a la población civil, sino el respeto por la diferencia y el diálogo como opción de acuerdo político y el respeto por un ambiente sano y justicia ambiental en los territorios.

Creemos que el anuncio representa además un gran desafío por la continuidad de la confrontación armada con el Ejercito de Liberación Nacional, ELN, y de los avances del paramilitarismo en diferentes regiones del país. Por tanto, hacemos un llamado al gobierno colombiano y al ELN a iniciar la fase de conversaciones y a las organizaciones y la sociedad en general a velar por el desmonte de las organizaciones criminales sucesoras del paramilitarismo.

Muchos han sido los hogares de colombianos y colombianas cuyos hijos e hijas han sido integrantes de las guerrillas y de las fuerzas militares en Colombia. Por tanto, el anuncio nos compromete aún más con aportar en la verificación de los acuerdos a través de acciones concretas en los territorios y a concientizar en diferentes espacios de acción en torno a la necesidad de respetar el ejercicio de derechos políticos de las FARC-EP para avanzar en el peregrinaje hacia la verdad, la justicia, la paz y la reconciliación.

Como DiPaz animamos a participar en las celebraciones litúrgicas de acción de gracias que se celebrarán mañana 23 de Junio en diferentes puntos del país en pro de la verdad, la justicia, la paz y el camino hacia la reconciliación, y en las movilizaciones que se realizarán en varias ciudades del país.

Diálogo Intereclesial por la Paz, DiPaz

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Teléfono: 0057 (1) 232-6080

DiPaz is filled with joy and hope for the significant and historical Joint Statement #75

 

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 Peace I leave with you; my peace I give to you. I do not give to you as the world gives. Do not let your hearts be troubled, and do not let them be afraid.” (John 14:27, NRSV)

 

The Interchurch Dialog for Peace is filled with joy and hope for the significant and historical Joint Statement #75 on the Bilateral Ceasefire and Final Cessation of Hostilities; the laying down of weapons, the security guarantees and the fight against criminal organizations responsible for homicides and massacres or the attempted assassinations of human rights defenders, social movements or political movements, including the criminal organizations that have been named as paramilitary successor groups and their support networks, and the persecution of criminal activities that threaten the implementation of the peace accords and peacebuilding in Colombia.

We celebrate and affirm with hope that the path towards peace continues with this announcement. It is an act of great significance for Colombia and the world. This is the end of the confrontation between the Colombian state and the FARC-EP guerrillas that has lasted for over 50 years. For the churches and religious organizations that make up DiPaz, it represents a sign of the times and good news. This agreement is an important moment of nonviolent action in Colombia that means not only the silencing of weapons and the protection of civilians, but also for respecting differences and dialog as a means for achieving political agreement and for creating healthy environments and environmental justice across Colombia.

In addition, we believe that this announcement challenges the continued armed confrontation with the National Liberation Army (ELN guerrilla) and the continued presence of paramilitary groups in different regions of Colombia. Therefore, we call on the Colombian government and the ELN to begin the first phase of their talks and for organizations and society in general to ensure the dismantling paramilitary successor criminal organizations.

There have been many Colombian homes whose children have made up the ranks of the guerillas and the Colombian military. For that reason, the announcement calls us to contribute even more in the verification of the agreements in the various regions of Colombia and to raise awareness about the need to respect the political rights of the FARC-EP as we move forward in the pilgrimage towards truth, justice, peace, and reconciliation.

As DiPaz we encourage you to participate in liturgical celebrations of thanks tomorrow, June 23 in different parts of the country to promote of truth, justice, peace, and the path of reconciliation, as well as in public gatherings that will take place in other cities as well.

Interchurch Dialog for Peace, DiPaz

 

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ESPIRITUALIDAD PACIFICADORA: De la debilidad como principio

 

Por: Harold Segura

«A no ser que sepamos que somos débiles y agónicos seres humanos,

la tortura, la aniquilación, la guerra nuclear, la esclavitud

y los malos tratos se convertirán en virtudes»

Joan Chittister[1]

 

Entre quienes aquí estamos, eso creo, habría feliz acuerdo si afirmo que la espiritualidad sirve, entre otros de sus atributos, como “medicación integradora del tejido social y humano”[2]; que es, en otras palabras, inspiradora de la fe y la esperanza del proyecto de vida humana. En este mismo sentido se expresa Manuel Antonio Herrera, profesor de la Universidad de Caldas cuando dice que,

La espiritualidad significa acción de vida, también es obra de arte subjetiva y objetiva que cristaliza la posibilidad de representar e integrar simbólicamente todas aquellas cosas cósmicas, míticas, mágicas… creativas e intelectuales… dictados por los sentidos y sentimientos, por la conciencia consciente e inconsciente, la espiritualidad es inspiradora de la fe y la esperanza del proyecto de vida humana. [3]

Decía que habría acuerdo si afirmamos esas virtudes de la espiritualidad para contribuir a la sana convivencia, propiciar espacios vitales para la integración comunitaria, devolver el sentido al ser humano como proyecto de vida saludable y cultivar los valores del arte, la cultura y otros bienes y valores sociales. Hasta aquí el acuerdo. Pero, la discusión se inauguraría tan pronto nos preguntáramos ¿de cuál espiritualidad estamos hablando? Porque así como es cierto que hay una espiritualidad que promueve la convivencia y la inclusión hay muchas que fomentan la intolerancia y la exclusión. Hay espiritualidades de paz y las hay de guerra; hay unas de esperanza y las hay también de desesperación y odio.

Uno de los escritores que hizo reiteradas referencia a estas últimas espiritualidades y cuestionó por esa razón a todas fue José Saramago, premio Nobel de Literatura (1998). El escritor portugués fue un crítico acérrimo de la religiosidad que se ampara tras la figura de Dios para fomentar la violencia, excluir a los que piensan de forma diferente y para justificar las injusticias. El escritor de El evangelio según Jesucristo (1991) y de Caín (2009), llama a la seria consideración de El factor Dios[4], porque, según él:

Dios es inocente… de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Su crítica mordaz, si se conoce bien a Saramago, no es contra Dios, pues para él Dios no existe; es contra quienes en su nombre ejecutan las violencias. De allí que el Nobel insistiera una y otra vez en la necesidad de conversar acerca del tema religioso. Así se explica su interés en Dios. Él mismo reconocía “paradójicamente y humorísticamente, que, sin Dios, su literatura perdería sentido”.[5]

 

In nomine Dei

Una de las obras que más busqué y rebusqué por cuanta librería pude fue la titulada In nomine Dei, escrita en 1993. Había oído acerca de ella; que era una obra de teatro escrita acerca del anabautismo radical del siglo XVI. Yo, que me identifico como un bautista de convicciones anabautistas, quise leer lo que Saramago decía acerca de la gesta reformadora de esos siglos y, estaba absolutamente seguro que me encontraría con una ardorosa defensa de los radicales y una crítica frontal contra sus perseguidores católicos y protestantes. ¡Pero, vaya sorpresa cuando la leí el año pasado! Allí arremete contra la violencia protagonizada por algunos sectores extremistas, en particular los lamentables hechos ocurridos en la ciudad de Münster, donde los 14.000 habitantes que había se mataron, torturaron y degollaron hasta que sólo quedaron 2.000. Es una obra escrita contra la intolerancia religiosa que su mismo autor presenta así:

No se tomen estas palabras como una nueva falta de respeto a las cosas de la religión… No tengo yo la culpa, ni la tiene mi discreto ateísmo, de que en Münster, en el siglo XVI, como en tantos otros tiempos y lugares, católicos y protestantes anduvieron despedazándose unos a otros en nombre del mismo Dios —In nomine Dei—… Los acontecimientos descritos en esta pieza representan, tan sólo, un trágico capítulo de la larga, y por lo visto, irremediable historia de la intolerancia humana. Que lo lean así, y así lo entiendan, creyentes y no creyentes, y se harán, tal vez, un favor a sí mismos.[6]

Siempre que la fe se absolutiza, la espiritualidad degenera en intolerancia, la teología en sistema de opresión y la comunidad de fe en cuartel de intolerancia,  traicionando así el sentido cristiano de las tres. Tiempo faltaría para citar tantas violencias In nomine Dei: la de la Conquista española, la quema de brujas, la persecución contra “los herejes”, la de los cristianos contra los paganos, la de los cristianos contra los cristianos… en fin, la vergüenza es mucha.

Ya en los Evangelios canónicos encontramos a los discípulos siendo presa del fanatismo y a Jesús corrigiendo su conducta. Cómo olvidar, por ejemplo, aquel episodio narrado por el evangelista Lucas cuando los discípulos entraron en un pueblo samaritano. Dice el texto bíblico:

Como se acercaba el tiempo de que fuera llevado al cielo,  Jesús se hizo el firme propósito de ir a Jerusalén. Envió por delante mensajeros,  que entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento; pero allí la gente no quiso recibirlo porque se dirigía a Jerusalén. Cuando los discípulos Jacobo y Juan vieron esto,  le preguntaron: –Señor,  ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los destruya? Pero Jesús se volvió a ellos y los reprendió. (Lc 9:51-55).

La espiritualidad cristiana es, por esencia y definición, pacificadora; ella encarna el Shalom como principio de vida cotidiano y como vocación social y política. Es una espiritualidad, al decir de Juan Driver, que «…se expresa en la esperanza, y consiste en creer en  aquello que parece ser imposible: la reconciliación de los seres humanos entre sí y con Dios en una convivencia radical caracterizada por la justicia y la paz».[7] Driver siempre tan claro y profético: Una espiritualidad pacificadora («Shalomónica») que da testimonio de la reconciliación,  la justicia y la esperanza, en el contexto de una comunidad que confía en el poder de Dios más que en sus propias fuerzas.

Tenemos, entonces, que la espiritualidad es una medicación integradora del tejido social y humano, pero, aclaremos que no cualquier espiritualidad cumple con ese noble fin, porque las hay también generadoras de fanatismos e intransigencias legitimadas con el santo nombre de Dios. Espiritualidades que crean conflictos, entorpecen los gestos de reconciliación de esos conflictos y estorban los procesos de transición hacia los postconflictos.  De estas espiritualidades está llena la tierra.

 

La debilidad de un Dios todopoderoso

Quizá uno de los factores teológicos que alimenta estas infaustas espiritualidades es su concepto acerca del poder de Dios, por lo menos así lo ha sido en diversas épocas y circunstancias. El poder de Dios ha servido a través de todos los siglos para legitimar los peores absolutismos. Un solo ejemplo: el querido abad Bernardo de Claraval (1090-1153), estaba convencido de que el poder de Dios era un monopolio exclusivo de la Iglesia y de sus santos representantes. Esta idea lo condujo a abanderar acciones de espantosa intolerancia hacia los que él y su Iglesia denominaban enemigos de Cristo. Si el poder de Dios era absoluto, entonces absoluto era también el poder de la Iglesia, incluso para usar la espada contra los que se oponían a ella.

Bernardo, en el año 1130, en su Elogio de la nueva milicia templaria, equiparó esa milicia con los ejércitos divinos. En ese texto cita uno de los salmos como parte de su argumento intolerante: “¿Acaso no aborrezco,  Señor,  a los que te odian, y abomino a los que te rechazan?” (Sl 139:21). Baste solo el ejemplo de Bernardo para recordar cuánta violencia se ha ocasionado en nombre del poder de Dios.

Por esta razón, al pensar en el papel de nuestras comunidades de fe en el postconflicto colombiano, se hace necesario reconsiderar lo que creemos acerca del poder de Dios y del poder del Espíritu que, según Hechos 1:8 se nos ha concedido a los creyentes. La espiritualidad pacificadora requiere de una teología pacifica que, en lugar de acentuar la imagen del Dios absoluto, rescate la imagen del Dios que «se rebajó voluntariamente,  tomando la naturaleza de siervo» (Filipenses 2:7). El Dios que nos reveló Jesús se hace fuerte gracias a su debilidad; este Dios es el fundamento de nuestro testimonio de Shalom, reconciliación y justicia. Según el apóstol Pablo, lo que nos redime no es la prepotencia de Dios (ninguna prepotencia es redentora), sino su sencillez y su humildad (abajamiento) puesta al servicio de nuestra salvación.

 

«Pensamiento débil», según Gianni Vattimo

Este planteamiento, de lo débil que nos redime o que transforma, ha captado la atención de dos reconocidos pensadores contemporáneos: el italiano Gianni Vattimo y el alemán-costarricense Franz Hinkelammert. Ambos se han referido al tema. Vattimo habla del “pensamiento débil” y Hinkelammert de “la debilidad que transforma”. Voy a detenerme brevemente en el primero de ellos con el fin de presentar las líneas generales —muy generales— de su pensamiento y, después, considerar la pertinencia de algunas de sus ideas para la promoción de una espiritualidad pacificadora.

Vattimo, en palabras de uno de sus presentadores, «es el filósofo que ha luchado durante toda su vida contra la rigidez de la objetividad y de los absolutos que nos aprisionan»[8]; es uno de los más reconocidos voceros de la posmodernidad. Para esta época posmoderna, afirma el italiano, han caducado los «metarrelatos» (Lyotard) con sus conceptualizaciones metafísicas y demás «pensamientos fuertes». Entonces él, como católico profesante, plantea la kenosis[9] de Dios en Jesucristo (Flp 2:5-11) como paradigma de lo que él ha denominado “pensamiento débil”. La disolución de la metafísica no es un dato negativo, por el contrario, permite redescubrir la única forma posible de hablar de Dios a partir de su encarnación en Cristo.

La encarnación es para Vattimo el núcleo central de la historia de la salvación y el fundamento, tanto de nuestra espiritualidad como de los valores cristianos. En ella se asientan la fraternidad, la caridad y el rechazo de la violencia. En una de sus obras declara:

La única gran paradoja y escándalo de la revelación cristiana es, justamente, la encarnación de Dios, la kenosis, es decir, el haber puesto en juego todos aquellos caracteres trascendentes, incomprensibles, misteriosos y, creo, también extravagantes que, por el contrario, conmueven tanto a los teóricos del salto en la fe, en cuyo nombre, en consecuencia, es fácil dar paso también a la defensa del autoritarismo de la Iglesia y de muchas de sus posiciones dogmáticas y morales ligadas a las absolutización de doctrinas y situaciones históricamente contingentes y, frecuentemente, superadas de hecho.[10]

En otras palabras, para Vattimo, el pensamiento absoluto, fuerte y trascendente está asociado, casi siempre, a prácticas absolutistas, totalitarias y violentas, por lo que se hace necesario considerar un pensamiento débil que, desde la grandeza de su humildad, genere prácticas dialogantes, inclusivas y pacificadoras. ¡No puedo imaginar cuántas lecciones tendríamos que derivar de estas afirmaciones para el cultivo de una espiritualidad pacificadora y comunidades de fe más humildes, dialogantes, inclusivas y “labradoras de paz”. Sigue diciendo Vattimo que esto del pensamiento débil implica un cambio en la relación entre Dios y los seres humanos, del Dios que nos trataba como siervos al que nos considera sus amigos. «En términos más claros: la herencia cristiana que retoma al pensamiento débil es también y sobre todo herencia del preconcepto cristiano de la caridad y de su rechazo a la violencia».[11]

Para nuestro propósito les propongo ahondar un poco más en la relación antes planteada, entre pensamiento débil y espiritualidad pacificadora. El pensamiento débil es, para nuestro autor, la forma como se configura la posmodernidad. Mientras que a la modernidad la caracterizó, entre otras, un pensamiento que hablaba en nombre de las verdades absolutas, de la unidad y de la totalidad (es decir, un pensamiento fuerte propio de la metafísica), a la posmodernidad, por el contrario, le deberá caracterizar un pensamiento débil, posmetafísico, que rechace las categorías absolutas, que no proponga con arrogancia verdades únicas y rebata las legitimaciones totalitarias.

La crítica al pensamiento fuerte es, entre otras,  una crítica a la ciencia, a la tecnología, a los sistemas políticos (a la familia como institución reproductora de las más caras tradiciones burguesas) y a los grandes tratados teológicos, que a nombre de sus verdades inobjetables resultaron ser, en la práctica, impositivos e intolerantes. En esa lista bien se puede añadir que es también una crítica a la familia como institución autoritaria y como instancia social repetidora de ideologías. Ejemplo de todo lo anterior fueron las políticas monolíticas, la verticalidad de los partidos, la soberbia de la ciencia, el fanatismo religioso y la verticalidad de la autoridad de la familia. Esas verdades absolutas, por otra parte, se enunciaron desde la perspectiva del hombre blanco, occidental, heterosexual y de clase media. Bueno, esto es un apretado resumen de lo que explica con amplitud y solvencia el filósofo de Turín.

Más interesante aún resulta saber que Vattimo arriba al pensamiento débil tras la búsqueda de nuevas alternativas éticas. Dice él: «Hemos intentado pensar el ser fuera de la metafísica de la objetividad precisamente por razones éticas; por tanto, estas razones deben guiarnos en la elaboración de las consecuencias de una concepción no metafísica del ser como ontología del debilitamiento»[12]. Porque lo que le interesa es cómo aportar a una cultura de paz, que rechace la violencia y, en este sentido, retome lo mejor de la herencia cristiana. Dice Vattimo:

… porque hemos sido educados por la tradición cristiana para pensar a Dios, no como dueño, sino como amigo, para considerar que las cosas esenciales no han sido reveladas a los sabios sino a los pequeños, para creer que quien no pierde su alma no la salvará… Si ahora digo que, al pensar la historia del ser en cuento guiada por el hilo conductor de la reducción de las estructuras fuertes, estoy orientado a una ética de la no-violencia…[13]

Al pensamiento débil de Vattimo lo acompañan otros conceptos de igual interés para la teología y la espiritualidad cristianas, como el de secularización (una forma de fe purificada), la historia de la salvación (como historia de la interpretación), la encarnación (como hecho arquetípico de la secularización), la hermenéutica bíblica (como producción de sentido), el Espíritu (como la persona exquisitamente hermenéutica), la caridad (como criterio fundamental para validar la interpretación)  y la Iglesia.

Pero nuestro interés, en esta ocasión, se mantiene en el pensamiento débil y su relación con la espiritualidad. Sus intuiciones filosóficas y teológicas, en este sentido, son provocadoras e iluminan nuevas posibilidades de pensar la fe en el escenario posmoderno. Intuiciones que también deben ser evaluadas críticamente a la luz de nuestras convicciones teológicas; pero eso será para otro lugar y momento[14].

 

Espiritualidad y pequeñez

Habiendo dicho lo anterior, nos corresponde ahora considerar las insinuaciones de Vattimo en el contexto de nuestro tema: la espiritualidad pacificadora. Ésta, como se planteó desde el inicio, demanda que rescatemos la imagen del Dios despojado (kenosis), que tomó naturaleza de siervo y, a partir de su debilidad, nos entregó su paz (Ef 2:17). Otra expresión del despojamiento de Dios lo encontramos en los evangelios cuando Jesús se puso una toalla en su cintura para lavar los pies de los discípulos (Jn 13:1-17). Jesús sabe que «el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía» (Jn 13:3), sin embargo, sabiendo el poder que derivaba de su relación filial con el Padre, no se aferró a eso.

Precisamente, como Jesús sabía que tenía tanto poder y dominio fue por lo que decidió asumir la condición de siervo ante sus discípulos. El poder eterno se tradujo es servicio temporal. Jesús cree que no hay necesidad de renunciar al poder (el Padre se lo había concedido), ni de diluirlo, ni de desconocer su existencia, sino de reorientar su función para que se convirtiera` en poder para servir. Para él, la verdadera grandeza está en hacerse pequeño, como lo enseñó a sus discípulos (Mr 10:43-44). Y es en esta debilidad (o pequeñez) donde se devela el secreto de su paz redentora. Quizá pudiéramos acuñar aquí el término espiritualidad débil, como una forma de expresar que es a partir de la debilidad, vivida a la manera de Jesús, como se construye el Shalom y se da testimonio del reino, en lugar de buscar los atajos del poder arrogante.

Hablar de una espiritualidad débil significa, en primer lugar, que nuestra manera de seguir a Jesús esté marcada por la humilde disposición al diálogo, en lugar de afirmar con altivez los absolutos que nos distancian de quienes piensan diferente, de quienes creen lo que nosotros no creemos y de quienes decidieron vivir con patrones de vida que no son los nuestros. Bien conocida es la pretensión eclesiástica de querer conocer las verdades y, desde su conocimiento dogmático, dictar las normas finales para la vida de la sociedad. Una iglesia así, confunde la diferencia entre pecado y delito, entre la fe como propuesta de vida personal y la fe como patrón de vida impuesto por la ley. Desde estas ínfulas no se promueve el Shalom, sino, por el contrario, se incitan las discriminaciones excluyentes y se marginan las posibilidades de dar testimonio de la caridad que acoge y reconcilia. Volvamos con Vattimo quien dice al respeto de esta modalidad de predicación autoritaria:

Una vez más, aquí encontramos, bajo formas diversas, el «escándalo» de una predicación cristiana que pretende dictar la «verdad» sobre «cómo están de veras» las cosas de la naturaleza, del hombre, de la sociedad, de la familia. Es decir, Dios fundamento, y la Iglesia como su voz autorizada a decidir en última instancia.[15]

Del mismo modo, hablar de una espiritualidad débil[16] significa tener la disposición, como individuos, como comunidades de fe y como familias, de vivir en una sociedad donde la religión cristiana está perdiendo sus prerrogativas de religión oficial y,  en su lugar,  se instauran modelos laicos de convivencia plural. Vivir en el laicismo, condición propia del actual momento cultural, requiere de una espiritualidad centrada en el espíritu de Jesús quien vivió una fe no religiosa, libre de encasillamientos institucionales y de manipulaciones del poder. En este aspecto, la voz de Dietrich Bonhoeffer, el mártir alemán, tiene plena vigencia cuando enseñaba que los cristianos son la «comunidad de los hijos de la tierra». A Bonhoeffer, explica Eduardo Delás,

…no le convence un cristianismo que hable en exceso de las cosas santas y que olvide el sentido y el valor de nuestra realidad profana y secular. Es necesario, decía, proteger los misterios cristianos de la profanación; hay que aprender a guardar silencio ante el misterio del dolor y ante el ocultamiento de Dios en el mundo. Lo fundamental es un cristianismo capaz de dar vida en un mundo no reducido a la impotencia para que el elemento religioso triunfe sobre él, sino reconocido en su «mayoría de edad» y en su propia autonomía.[17]

La espiritualidad pacificadora, convive también con libertad entre el pluralismo religioso, la interculturalidad y el laicismo; allí da testimonio de convivencia radical y compasiva, porque la fuerza de su mensaje se funda en la grandeza de su pequeñez y en su compromiso con la justicia y la reconciliación del mundo (2 Co 5:20). Esta espiritualidad se descarga de su fardo dogmático a favor de opciones de moral práctica; se apoya en una reflexión teológica firme, sin que esa firmeza le impida escuchar las diversas voces de la verdad; camina seguro de que Jesús es la fuente de la vida y anuncia su nombre con pasión, mas sin imponer su discurso con intenciones proselitistas; cultiva la piedad, pero sin sucumbir a las tentaciones de religiosidad vacía de sentido ético y de proyección social.

 

¿Iglesias débiles?

Por lo dicho hasta ahora arribo a una sola conclusión, quizá  osada: proponer para este mundo posmoderno, inundado de fanatismos renovados y de fundamentalismos rancios, de religiosidades vetustas y de espiritualidades asfixiantes, una familia que promueva el Shalom y lo modele en sus prácticas de vida diaria; que se arriesgue a soñar con una sociedad distinta, donde brille la dignidad, la comprensión y el respeto mutuo. Esta es mi propuesta: iglesias débiles, cuya fortaleza dependa de su humildad y su grandeza se fundamente en el amor desinteresado; cuyo mayor baluarte sea su fe en Dios vivida con sencillez y caridad.

La fe tradicional, y con ella las iglesias tradicionales, dicen que está muriendo (Mariá Corbí, José María Vigil, Teresa Guardans, José Amando Robles y otros); que está en sus últimos estertores. Por ahí andan muchos buscando la pócima milagrosa para resucitarla. ¿Por qué tantas lágrimas?, nos preguntamos algunos. ¿Acaso no deberíamos dejar que muera de muerte natural y esperar, en su reemplazo, un modelo de iglesias renovado, vigoroso y diferente? Porque si lo que está muriendo es la comunidad de fe de decisiones verticales, de modelos patriarcales, de sacerdotes y pastores impositivos, de feligresías sometidas; donde la sana doctrina se confunde con la única e inalterable verdad denominacional, donde el rol pastoral se afirma con caudillismo autoritario y donde el poder de Dios es sinónimo de absolutismo militar si es eso lo que está muriendo, yo iré al entierro. Iré soñando que otra iglesia posible. La comunidad de fe fuerte y tirana puede abrir paso a una nueva iglesia; la que aquí llamo comunidad de fe débil y tierna.; una comunidad mesiánica, al decir de Juan Driver. Esta revolución de la debilidad y de la ternura es la que debe ocupar el centro de nuestros esfuerzos seguir soñando que nuestras iglesias podrán contribuir en la Colombia que se avecina.

Pensando en esto, recordé la enseñanza del apóstol en 2 Corintios 12:9-10:

Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Para Pablo, la puerta hacia la grandeza es la humildad y el camino hacia la fortaleza, la debilidad. Nos corresponde a nosotros explorar las implicaciones del principio debilidad para nuestra espiritualidad cristiana. ¡Señor, ven en nuestro auxilio, perdona nuestro exceso de falsa grandeza y conviértenos a la humildad y ternura de Jesús!

 

 

[1] Joan Chittister, Doce pasos hacia la libertad interior, Sal Terrae, Santander, 2005, pp. 62-63.

[2] Manuel Antonio Pérez Herrera, La espiritualidad como mediación integradora del tejido social humano, Psicoespacios, Revista Virtual, en: http://revistas.iue.edu.co/index.php/Psicoespacios/article/view/334

[3] Idem, p. 339.

[4] José Saramago, El factor Dios, Diario El País, 18 de septiembre de 2001: http://elpais.com/diario/2001/09/18/opinion/1000764007_850215.html

[5][5] Fernando Gómez Aguilera, José Saramago en sus palabras, Alfaguara, Bogotá, 2010, p. 133.

[6] José Saramago, In nomine Dei, Alfaguara, Madrid, 2003, p. 7.

[7] Juan Drive, Convivencia radical. Espiritualidad para el siglo 21, Ediciones Kairós, Buenos Aires,

[8] Piorgiorgio Paterlini, Analogías, en: Gianni Vattimo, No ser Dios. Una autobiografía a cuatro manos, Paidós, Barcelona, 2008, p. 13.

[9] Termino griego usado en Filipenses 2:7 que significa vaciamiento.

[10] Gianni Vattimo, Creer que se cree, Paidós, Barcelona, 1996, p. 62.

[11] Gianni Vattimo, op. cit., 1996, p. 45.

[12] Gianni Vattimo, op. cit., 1996, p. 45.

[13] Ibid., p. 46.

[14] También será necesario evaluar el pensamiento de Vattimo de manera crítica. Para este fin, sugiero: Alberto Roldán, La kenosis de Dios en la interpretación de Gianni Vattimo: hermenéutica después de la cristiandad, Revista Kairós #35, Seminario Teológico Centroamericano, SETECA, Guatemala, 2004, pp. 121-139. Nicolás Panotto, Kenosis, cristianismo y la debilidad de la Historia como apertura de sentido socio-político en Gianni Vattimo: algunas notas críticas, en: http://religioneincidenciapublica.wordpress.com/2011/12/22/kenosis-cristianismo-y-la-debilidad-de-la-historia-como-apertura-de-sentido-socio-politico-en-gianni-vattimo-algunas-notas-criticas/  Enrique Dussel, De la posmodernidad a la transmodernidad, Revista de filosofía A Parte Rei #54, México, noviembre 2007, en: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/dussel54.pdf

[15] Gianni Vattimo, Adiós a la verdad, Gedissa, Barcelona, 2010. P. 67.

[16] Hablar de debilidad siempre tiene un riesgo, sobre todo en un continente como el nuestro tan lleno de mujeres, niños, niñas, indígenas, negros y negras, ancianos y ancianas, enfermos y enfermas que ya por su condición física o de exclusión social son débiles. ¿Qué significa hablar de debilidad entre los que ya son, en este sentido, débiles? Pues significa recordar que el evangelio invierte la escala de valoración social: a los fuertes los llama a la debilidad… y a los débiles los invita a reconocer su fortaleza. Baste tan sólo leer las bienaventuranzas (Mateo 5-6) para recordar de qué manera Jesús empodera a los débiles y desenmascara a los fuertes.

[17] Eduardo Delás Segura, Dietrich Bonhoeffer, un teólogo a contratiempo. Comprender la iglesia desde Cristo, Grupo Nelson, Biblioteca Teológica, Nashville, 2011 (3ª ed.), p. 30.