DiPaz Offers to Monitor the Bilateral Ceasefire Between the Colombian Government and the FARC Guerrilla

Bogotá, Colombia, October 29, 2015

Juan Manuel Santos
President of Colombia

Humberto de la Calle Lombana
Lead Colombian Government Negotiator

Sergio Jaramillo
High Commissioner for Peace

Rodrigo Londoño Echeverri
FARC-EP Commander

Luciano Marín Arango
Lead FARC-EP Negotiator

Nicolás Rodríguez Bautista
ELN Commander

Re: DiPaz offers to monitor the bilateral ceasefire

“For he is our peace; in his flesh he has made both groups into one and has broken down the dividing wall, that is, the hostility between us (…) so that he might create in himself one new humanity in place of the two… So he came and proclaimed peace to you who were far off and peace to those who were near… (Ephesians 2:14-18, NRSV)

The churches and church-based organizations that are part of the Interchurch Dialog for Peace – DiPaz share our joy over the recent announcement of probable dates for a bilateral ceasefire made by the Colombian Government and the FARC-EP guerrilla.

As we have expressed at other times a bilateral ceasefire is the most directly palpable step toward peace and Colombians who live in areas of armed confrontation that peace is indeed possible.

The fact, which we have verified from 20 September to 20 October, that the FARC-EP guerrilla have completely abided by their unilateral ceasefire as well as the reduction of military operations by the Colombian military, show that the conditions are ripe for this bilateral ceasefire that we have been calling for, along with many other organization in Colombia, since the beginning of the peace talks.

We have learned a lot during these past four months of monitoring the FARC-EP’s unilateral ceasefire and the de-escalation measures of the Colombian military. With the support of our international dialog partners, we want to offer, to both parties of this ceasefire, our willingness – along with other churches and organizations – to participate in the monitoring of the bilateral ceasefire to begin on the date that the parties choose.

We continue to call on the Colombian Government and the ELN guerrilla to move forward in their talks despite the grave and unfortunate recent events in Güicán, Boyacá where 12 Colombian soldiers were killed in an ELN guerrilla attack. We also call on both sides to quickly facilitate the freeing of the two soldiers that were taken by the guerrillas. The lives of civilians, soldiers and guerrillas are all sacred and their blood cries out to heaven for an agreement between the two sides to avoid further killing.

In the meantime we will continue to monitor the FARC’s unilateral ceasefire and the government’s de-escalation measures, to hold ecumenical vigils for peace, with pastoral visits to conflict areas and continue educating about the agreements that have been reached so far. This is our contribution to this dream that comes from God, that one-day justice and peace shall kiss, here in our dear Colombia.

With hope,
Interchurch Dialog for Peace in Colombia – DiPaz

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DiPaz se dispone a verificar el cese bilateral

Bogotá, D.C. 29 de octubre de 2015

Juan Manuel Santos
Presidente de Colombia

Humberto de la Calle Lombana
Jefe Negociador del Gobierno

Sergio Jaramillo
Alto Comisionado de Paz

Rodrigo Londoño Echeverri
Comandante de las FARC-EP

Luciano Marín Arango
Jefe Negociador del las FARC-EP

Nicolás Rodríguez Bautista
Comandante del ELN

Ref: DiPaz ofrece su disposición a las partes para verificación del cese bilateral al fuego. 

Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad (…) para crear un solo Hombre Nuevo. Vino a anunciar la paz: Paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca (…)” (Efesios 2, 14-18)

Las iglesias y organizaciones eclesiales que hacen parte del Diálogo Intereclesial por la Paz en Colombia -DiPaz-  manifiestan su alegría por el anuncio que hicieran el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC-EP sobre unas fechas probables para dar inicio al cese bilateral al fuego.

Como lo hemos expresado en otros momentos, es la  decisión que de modo más directo permite palpar que la paz es una realidad posible para las colombianas y colombianos que viven en las zonas de confrontación armada.

Ya el cumplimiento completo del cese unilateral al fuego por parte de las FARC-EP que constatamos durante el período comprendido entre el 20 de septiembre y 20 de octubre, como la disminución de operaciones por parte del Estado, son indicios de que las condiciones están dadas para que las partes acuerden el cese bilateral de hostilidades que hemos pedido, junto a muchas otras organizaciones de Colombia y del mundo, desde el inicio de los diálogos.

Los aprendizajes en estos casi cuatro meses como veedores del cese unilateral de las FARC-EP y las medidas de desescalamiento del Gobierno, desde el vínculo que nos une a nuestros co-dialogantes internacionales, queremos ofrecer a las partes nuestra disposición para aportar, junto a otras iglesias y organizaciones que así lo consideren, en la veeduría del cese bilateral a partir la fecha que convengan.

Seguimos llamando al Gobierno y a la guerrilla del ELN a avanzar en los diálogos formales a pesar de los graves y lamentables hechos de Güicán, Boyacá en donde perdieron la vida al menos 12 miembros de la fuerza pública tras el ataque de esta insurgencia. Así mismo llamamos a que las partes, de acuerdo con la disposición expresada, concreten la liberación lo antes posible de los dos soldados en poder de esta insurgencia. Las vidas de civiles, soldados y guerrilleros son sagradas y su sangre clama al cielo por lo que urge un acuerdo entre las partes que permita evitar sus muertes.

Continuamos con nuestra veeduría del cese unilateral y las medidas de desescalamiento del gobierno, con las  jornadas de oración intereclesial por la paz, con nuestras visitas pastorales a zonas especialmente sensibles en materia de conflicto, con la promoción de los contenidos de los acuerdos de modo que podamos contribuir, desde nuestras posibilidades, a ese sueño de Dios de que la justicia y la paz se besen en nuestra querida Colombia (cfr. Salmo  84,11).

Con esperanza,

Diálogo Intereclesial por la Paz en Colombia – DiPaz

“La paz la construye cada colombiano” | Entrevista con Juan Pablo Lederach | eltiempo.com

La paz no es un acuerdo firmado en Cuba entre el gobierno colombiano y las Farc. La paz se logra cuando cada colombiano asuma el respeto por la diferencia y establezca relaciones constructivas con el otro, con ese otro al que durante más de medio siglo no ha querido o no ha podido escuchar. Así lo dice John Paul Lederach, experto reconocido por sus aportes desde la academia a la mediación y el asesoramiento de negociaciones para resolver conflictos en el mundo. Desde finales de los 80, Lederach asesora procesos comunitarios en diferentes regiones de Colombia y apoya al alto comisionado para la Paz en el trabajo sobre la paz territorial, sin la cual la implementación de cualquier acuerdo será imposible.

Usted tiene amplia experiencia en procesos de paz. ¿Qué particularidades ve en el colombiano?

En Colombia no hay un proceso, sino procesos. No hay muchos conflictos que duren tanto como este. La compleja diversidad de regiones del país es también algo llamativo. Ha sido interesante, además, la preparación en la fase previa a las negociaciones; eso ayudó a asentar una plataforma que ha durado. Algunos piensan que las negociaciones han durado demasiado. A mi modo de ver, eso corresponde a la complejidad de lo que será el paquete final y a la necesidad de crear una confianza mínima, pero también a la búsqueda de posibles salidas, que no son fáciles. Comparando con otras épocas en Colombia, este es el momento más interesante en cuanto a esa negociación.

¿Qué hacer para que el acuerdo sea sostenible?

En cuanto más abarca y más detallado es un acuerdo, más posibilidad tiene de ser sostenible en el tiempo. Si es demasiado corto y ambiguo, no suele durar. La ambigüedad permite, en principio, que la gente que no está de acuerdo entre en el mismo espacio, pero la ambigüedad en la implementación crea conflictos. Hay cosas que hicieron bien en la negociación: en 60 años había muchos temas para escoger. Han sido inteligentes en ver que no se puede abarcar todo, pero lo que se abarca es de peso. Lo otro es la ampliación de la participación: han llegado delegaciones que representan a los más afectados, se han abierto espacios de escucha más directa y detenida. Eso no es común en negociaciones de paz en el mundo. Parte de las razones por las que este proceso ha sido más lento es que se abrió a espacios no muy comunes.

¿Qué tiene que pasar con la sociedad civil en el posacuerdo?

Sabemos que, en cuanto hay más participación de la sociedad civil, mayor sostenibilidad tiene el proceso. La gente se acerca a un acuerdo como un punto final, pero el acuerdo es una puerta que abre un espacio nuevo. Un espacio conflictivo y de transformación. El cambio no se puede implementar de arriba abajo, desde una mesa en Cuba a los territorios en Colombia. No es así. Se requiere una robusta participación de la sociedad.

Trabajo una especie de pirámide que indica que hay más de un proceso a la vez. En la punta está la mesa de negociación; allá hay un número reducido aunque muy visible de personas, pero en la base están las comunidades, en regiones donde el conflicto ha tenido su mayor impacto. Falta un aumento de participación desde y con las comunidades afectadas. La construcción de paz consiste en permitir que la gente participe más directamente, con una visión vertical que conecte a las comunidades con el Gobierno Nacional y sus instituciones.

Hay territorios que durante años no han tenido instituciones. De hecho, repelen la institucionalidad. ¿Cómo recuperar esa confianza en las instituciones?

No hay una receta. En efecto, en Colombia las instituciones han sido muy golpeadas por formas históricas de corrupción, violencia, narcotráfico, grupos ilegales, parapolítica. Construcción de paz no es sólo trabajo horizontal entre grupos que han tenido conflicto, es también cómo conectar la comunidad con instituciones con las cuales han tenido experiencias conflictivas. Parte del trabajo de la mesa es pensar cómo construir esa verticalidad que conecte la capacidad de gobierno y la capacidad de la sociedad de participar sin prevención, para lograr lo que necesitan las comunidades. Se necesitan espacios de diálogo locales, comunitarios, interinstitucionales y entre Gobierno y región. Ese complejo de cosas se debe dar y, si falta alguna, se pueden generar decepciones y retrocesos.

Como se negocia en medio del conflicto, parece que buena parte de la sociedad está cada vez más confundida y polarizada…

He escuchado eso desde 1988 en Colombia. No sé si el país está más o menos polarizado. Existe polarización. No han existido plataformas para que los grupos que tienen armas busquen dejarlas. Eso ahora se ve más posible que en cualquier otro momento. Yo digo que la construcción de paz se debe dar antes, durante y después del proceso. En Colombia hay trabajos amplios a nivel regional y comunitario. Colombia tiene el conflicto más duradero en el mundo, pero también el récord de propuestas de paz más amplias. Hay un montón de gente, redes y organizaciones que han trabajado desde las regiones por construir pequeños puentes de confianza. El desafío es que ganen más espacio y coordinación sin entrar en la competición que surge cuando, tras un acuerdo, llegan apoyos en forma de dinero, proyectos, cooperación. Eso a veces crea más competitividad y problemas.

También habrá que coordinar formas de responder a la violencia en el posacuerdo…

Desde los estudios que hemos hecho, uno puede esperar que tras la firma haya formas de violencia residual. El reto es que una respuesta diferente ante esa violencia permita reducirla, en vez de recatalizarla. En muchos lugares, los que han pasado entre dos y tres años en la implementación a menudo logran un camino más sostenido. En Colombia, los dos años después del acuerdo, desde la firma hasta las próximas elecciones, serán claves. Cuando surge la violencia, indica que aún hay un diálogo necesario, no que hay malos para matar. El proceso sigue. El conflicto sigue.

El concepto “posconflicto” crea expectativas que pueden terminar en frustraciones.

Mejor llamarlo posacuerdo. La expectativa hay que manejarla bien, porque se trata de una puerta que se abre y ofrece nuevas posibilidades, y hay que aprovecharlas. Cada colombiano tendrá que aprender a ir más allá de su rosca, a entrar en contacto con quienes no está de acuerdo. Llegó el momento de explorar el diálogo constructivo con el otro.

¿Qué paradigma se debería dar en la relación con el otro? ¿Tolerancia o coexistencia?

Es posible que coexistan formas diferentes de ver problemas concretos. En Colombia podría haber coexistencia de experiencias que dan percepciones diferentes de la historia. Pero más que coexistir se puede buscar algo constructivo: mantener de manera digna y respetuosa una relación con personas con las cuales no estoy de acuerdo. La capacidad de respeto y dignidad hay que recuperarla por medio del diálogo sostenido. Eso es más importante, porque la coexistencia es yo en mi casa y usted en la suya, sin roces, pero eso llevaría a un país debilitado, con roscas, fácilmente golpeado por la corrupción y la polarización. Veo desde el 88 que los colombianos viven en roscas cada vez más reducidas, esto tiene que cambiar y el Gobierno no lo puede hacer. Es algo que la sociedad civil tiene que aprender y asumir.

¿Qué importancia tienen la reconciliación y el perdón en ese contexto relacional?

La reconciliación ayuda a orientar, pero no siempre se llega allá con plenitud. En su sentido más profundo, quiere decir que hemos reconstruido nuestras relaciones y logramos cooperar, entendernos, caminar juntos de forma sólida. Falta ese horizonte que nos diga que es posible caminar juntos aunque no siempre logremos lo que querríamos.

El perdón es muy importante, pero crea paradojas. La víctima tiene un poder principal; es la persona dañada la que perdona. Tiene un peso, y perdonar significa deshacerse de ese peso. Pero eso no funciona bajo obligación. Hay que reconocer que la gente ha vivido experiencias que no tienen el mismo tiempo de curación. Es importante no crear estructuras que empiecen a revictimizar a personas por presionarlas a algo para lo que no están preparadas. Al otro lado del perdón está la actitud de quienes han hecho daño. No basta con pedir perdón, porque no son las palabras sino el giro en las acciones lo que cuenta. En la acción tiene que verse autorreflexión y autorreconocimiento. No hay forma de obligarlos ni de reemplazarlos. La inautenticidad se nota y crea heridas más profundas.

Además de confusión, el acuerdo de justicia genera indignación en quienes ven la cárcel como el único castigo posible. ¿Cómo liberarnos de esa idea de la cárcel?

No perdamos de vista que la justicia representa la calidad de relación que tenemos y la calidad de responsabilidad que tomamos. Cuando a quien ha hecho mal se le impone un castigo, no cambia ese contexto relacional. Es importante a nivel individual y comunitario mirar más de cerca lo que la comunidad quiere y tener plataformas de interacción entre las personas y quienes les han causado daño. Hay que crear propuestas de lo que realmente representaría algo importante para y con los más afectados. Estar en la cárcel no siempre cumple el deseo que la gente tiene respecto a lo que ha representado el daño. Hay otras formas no recetables. Podemos ayudar a crear espacios que permitan una forma de caminar más adecuada y con mayor dignidad desde y con las víctimas, pero que también pida responsabilidad y cambio de acción de quienes han hecho daño. La cárcel no hace eso. Al contrario, a menudo crea condiciones para el futuro ciclo de violencia; los que salen de la cárcel tienen nuevas ideas y nuevos colegas para repetir el patrón.

Un transformador de coflictos

Buena parte de su vida, John Pau Lederach se ha dedicado a romper los paradigmas tradicionales con los que se trabaja alrededor de la construcción de paz, especialmente a romper el discurso de la violencia imperante en diferentes conflictos y buscar alternativas para ir más allá de ese discurso y transformar las relaciones sociales. Lederach nació en Indiana, Estados Unidos, y obtuvo en 1988 un doctorado en Sociología de la Universidad de Colorado.

Su producción académica ha sido robusta: más de 20 libros dedicados a reflexionar sobre la paz desde la perspectiva sociológica y la exploración de procesos de transformación social. Lederach ha servido como mediador y asesor en conflictos armados en Colombia, Filipinas, Nepal, así como países de África oriental y occidental.

En 25 estados ha aportado a la construcción de programas de entrenamiento para la paz en diversas áreas. Lederach también es el director de la Matriz de Acuerdos de Paz creada por el Instituto Krok de la Universidad de Notre Dame, una fuente de información ampliamente utilizada y reconocida por su extensiva y actualizada recopilación de datos sobre la implementación de más de 50 conflictos armados en el mundo.

Source: “La paz la construye cada colombiano” | ELESPECTADOR.COM

Carta DiPaz Sobre Tercer Mes de Verificación

Bogotá, D.C., 21 de octubre de 2015

Juan Manuel Santos
Presidente de Colombia

Humberto de la Calle Lombana
Jefe Negociador del Gobierno

Sergio Jaramillo
Alto Comisionado de Paz

Rodrigo Londoño Echeverri
Comandante de las FARC-EP

Luciano Marín Arango
Jefe Negociador del las FARC-EP

Nicolás Rodríguez Bautista
Comandante del ELN

“Dichosos los que trabajan por la Paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,9).

 “La sangre vertida por miles de inocentes en Colombia sostenga los esfuerzos para lograr una definitiva reconciliación en las conversaciones entre el gobierno de Colombia y las FARC… “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación” Papa Francisco.

 Es la naturaleza de la iglesia ayudar en temas como la reconciliación, el perdón y el arrepentimiento. Las iglesias en Colombia también tienen el apoyo de la comunidad internacional y yo estoy acá representando ese respaldo desde el Consejo Mundial de Iglesias” Rev. Olav Fykse Tveit

Reciban un cordial saludo

El Diálogo Intereclesial por la paz en Colombia DiPaz, como uno de los procesos organizados de Colombia que hacen veeduría desde el 20 de julio de 2015 al cese unilateral al fuego declarado por la guerrilla de las FARC-EP y medidas de desescalamiento establecidas por el gobierno nacional en esta oportunidad hace pública las constataciones del período comprendido entre el 20 de septiembre y el 20 de octubre de 2015.

Expresamos nuestro beneplácito por los dos acuerdos trascendentales para la paz con justicia, ocurridos en el período que nos ocupa, en relación la Jurisdicción Especial para la Paz y el acuerdo humanitario de personas desaparecidas. Son anuncios que se deben materializar con la voluntad de cumplimiento de las partes firmantes y con la intervención de la sociedad, en particular en el respeto a la dignidad de las víctimas que ha dejado el conflicto armado interno.

Seguimos también con la expectativa esperanzada por el anuncio del inicio de los diálogos formales entre el gobierno y la guerrilla del ELN, que completarán el panorama de avances, pues sin el concurso de esta organización insurgente la paz estable y duradera que anhelamos será imposible de alcanzar.

Saludamos la disminución de las operaciones militares por parte de la Fuerza Pública y el completo cumplimiento al cese unilateral por parte de las FARC-EP. Sin embargo sigue siendo necesario que se establezca el cese bilateral al fuego por el que hemos venido clamando de modo que se supere cualquier amenaza de regresar a los niveles de escalamiento de la confrontación que presenciamos unos meses atrás con su grave afectación a la población civil y al medio ambiente.

En el mes observado, se registró un (1) bombardeo por parte de la Fuerza Pública. El bombardeo fue reportado por las FARC-EP en el departamento del Meta. La Fuerza Pública inicialmente reportó un ataque de las FARC en el Cauca, el cual no dejó heridos y ocasionó daños a un vehículo del CTI. Posteriormente el general Alberto Mejía, comandante del Ejército, aseguró que dicho ataque no había sido de parte de las FARC-EP, por lo tanto no se registraron hechos violatorios del cese unilateral por parte de las FARC-EP.

La reducción de acciones directas de las partes es evidente, sin embargo, las acciones anteriormente mencionadas han generado reacciones y advierten del riesgo en que está el cese unilateral declarado tres meses atrás por las FARC-EP y las medidas de desescalamiento decretadas por el gobierno colombiano, por lo tanto se hace necesario y urgente el cese al fuego bilateral.

Estructuras paramilitares o neoparamilitares continúan con fuerte presencia, en los departamentos de Chocó, Meta, Norte de Santander, Bajo Cauca Antioqueño, Tumaco y con presencia menos visible en buena parte del territorio nacional. En el Bajo Atrato Chocoano las Autodefensas Gaitanistas han producido el desplazamiento de cerca de 150 familias de la cuenca del río Truandó y al menos 3 enfrentamientos con fuerzas mixtas de las guerrillas de las FARC-EP y del ELN con 14 muertos por parte de los paramilitares. En San José de Apartadó asesinaron a un campesino y amenazan con la comisión de nuevos crímenes. En Mapiripán, Meta, en medio del proyecto palmero de la empresa transnacional Poligrow ejercen control ante la mirada de la Fuerza Pública. También se han distribuido panfletos amenazantes contra líderes sociales, entre ellos a dos miembros de iglesias vinculadas con DiPaz.

Así mismo los asesinatos y desapariciones forzadas de dirigentes sociales, políticos, de derechos humanos y comunidades urbanas preocupan altamente. En el período han sido asesinadas 5 personas, 3 han sido desaparecidas y 13 judicializadas, pertenecientes a los sectores sociales mencionados.

Al cierre del período verificado conocimos de la notificación de apertura de pliego de cargos contra el senador del Polo Democrático, impulsor del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado y parte del proceso de veeduría conjunta en donde hace parte el Frente Amplio Común por la Paz, Iván Cepeda Castro. Situación similar han padecido, entre otros, la ex senadora Piedad Córdoba y el actual alcalde de Bogotá Gustavo Petro. Esta decisión tomada por el debate que el senador Cepeda adelantó contra el ex presidente y senador Álvaro Uribe, es una clara obstrucción a los esfuerzos de paz desde la búsqueda de la verdad, justicia y garantías de no repetición, como también evidencia la ausencia de garantías para la participación política en la dirección del segundo acuerdo parcial acordado en la mesa de diálogos de la Habana.

Seguimos con la esperanza de que esta grave situación en materia de derechos civiles y políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales se resuelva por la acción decidida del Estado, a la par de los avances en las mesas de diálogo entre el gobierno y las dos insurgencias,  pues de persistir la crisis en materia de derechos humanos los importantes acuerdos alcanzados se verán con serios impedimentos para su puesta en práctica.

Con esperanza,

Dialogo Intereclesial por la Paz en Colombia -DiPaz-
http://www.dipazcolombia.wordpress.com